El domingo 01 de julio fue un día intenso, lleno de expectativa, de emociones. México despertó y la gente salió a votar a pesar de la lluvia y las largas filas; y, en una elección histórica, el 63.17% del padrón electoral ejerció su derecho a elegir, México decidió hablar.
Los resultados no nos deben sorprender, desde hace más de seis años se empezó a preparar el terreno para que el PRI regresará al poder, no para la democracia. De acuerdo a las cifras oficiales, el 38% de de los votos favorecen a Enrique Peña Nieto frente al 32% de Andrés Manuel López Obrador; a pesar de que las encuestas siempre mostraron a EPN como el ganador de la contienda, estos números no se veían venir.
Las irregularidades
No fue suficiente que la gente saliera a votar, que los jóvenes se interesaran verdaderamente por el futuro de su país; al parecer, la suerte ya estaba echada y la gran maquinaria del nuevamente partido oficial demostró su poderío en las elecciones. Semanas antes se empezaron a denunciar irregularidades sobre el proceso, algunas documentadas en fotografía y video, las cuales no se aclararon y que el IFE y la FEPADE pasaron por alto.
No estoy en contra del cambio ni de la alternancia, pero si me parece importante que las autoridades pertinentes, por el bien de México, den seguimiento a esta serie de irregularidades que se presentaron en su momento y de la cuales se mostraron pruebas .
El triunfo de Peña Nieto
A pesar de todos los factores en contra: la oposición abierta de la juventud, los tropiezos durante la campaña, el 60% del padrón que votó no lo hizo por él. Enrique Peña Nieto, con un total de 18 millones de votos, resultó presidente electo para el período 2012-2018.
Para Andrés Manuel López Obrador, con 15 millones de votos, esto todavía no acaba. El miércoles 03 de julio dará su posición oficial, de acuerdo a las declaraciones emitidas la noche del 01 de julio; la gente lo sigue apoyando y esperando un resultado favorable.
Sin embargo, Enrique Peña Nieto es oficialmente presidente electo, de acuerdo a los resultados del Instituto Federal Electoral y nuestro presidente en funciones, Felipe Calderón, ya lo ha felicitado.
¿Qué sigue?
Está más que claro que AMLO no era el mesías, pero si representaba un cambio de estrategia y aire nuevo para México; tampoco creo que EPN vaya a ser factor de cambio en nuestro país. La verdad es que un país es como un barco, el capitán puede mover el timón pero falta que la inercia, la fuerza y la marea permitan que el cambio sea inmediato, nunca sucede así.
No tiene caso descalificar al presidente electo, todos tenemos nuestra propia opinión personal sobre él y su equipo. Entendemos que parte de este ejercicio democrático se trata de dar a conocer nuestras preferencias por medio del voto; sin embargo, si creo que debemos de hacer un ejercicio crítico sobre las propuestas que nos presentó durante la campaña y tomar un papel más activo en el quehacer nacional, poner de nuestra parte para que las cosas cambien verdaderamente.
La lección aprendida, y que debemos permear a nuestros nuestros jóvenes, no es aprender a perder; sino a capitalizar la derrota, a ser críticos con causa y acción, aprender a hacer propuestas, a ser congruentes con nuestras ideas y llevar la lucha al siguiente nivel que nos exige la democracia, el diálogo, los acuerdos, las propuestas hechas realidad.
Es cierto, el regreso del PRI a los pinos, sin una lección verdaderamente aprendida, da miedo; sin embargo, debemos demostrar que México ya cambió, que estamos dispuestos a participar realmente, a levantar nuestra voz y que nuestras acciones sean congruentes con nuestro deseo de un México mejor.



Esto se tiene que saber, no es posible que nos quieran ver la cara otra vez!! BASTA!!! no al fraude
ResponderEliminarExigimos la verdad, el IFE = corrupción = PRI