Pasan los días y pasan cada vez más rápido. Mientras más crezco, más se acelera el reloj y no me alcanza el tiempo para nada. Quiero hacer un alto, uno definitivo, respirar... no pensar en nada, realmente dejar mi mente en blanco y dejarme llevar por la brisa y las emociones contenidas que tengo. Emociones que acumuladas de años de correr, años de andar por el mundo dejando de lado muchas cosas, muchas ideas, mucho de mí.
Me siento aturdida y cansada, y mientras escribo voy haciendo una lista mental de cosas por hacer que estoy dejando de lado para sentarme estos minutos a escribir.
Quiero hacer pausa pero de verdad, pausa del trabajo, del mundo, de mi vida. Quiero parar para darme cuenta y sentir lo que estoy viviendo. Pausa para llorar por las grandes pérdidas que no he querido atender, sonreir por los momentos más hermosos de mi vida, reír por las grandes emociones,
Quiero sentir la vida, sentir qué se siente que el día cambie de clima conforme avanza el reloj; justo como la vida nos va pidiendo que nos cubramos más conforme pasa el tiempo. Quiero sentir qué se siente salir a la calle un día normal y ver a los niños jugando en la calle, oir los coches en la avenida y poder sentarme a escuchar mi canción favorita mientras veo el paso de las nubes por el cielo.
Quiero gritar por todo lo que no he dicho, por las veces que me he quedado callada ante la adversidad para darle paso a la acción. Por todas las veces que me negué a pronunciar palabra para no hacer el ridículo. Quiero gritar por lo propio y lo ajeno, por las injusticias, por las alegrías, por las cosas más bellas y las respuestas más absurdas.
Quiero emocionarme por el momento que estoy viviendo y estoy dejando de lado por esta prisa que no me lleva a ningún lado. Quiero emocionarme con toda plenitud, que mi cerebro registre cada sentimiento, cada elección, cada estímulo no identificado conscientemente. Quiero esa adrenalina que me impulsa a abrir más los ojos y agudiza mis sentidos.
Quiero disfrutar cada paso, cada elección, cada color; quiero estar segura de recordar para siempre cada segundo de este viaje.
Mis encuentros y desencuentros con el mundo, la vida, el arte, la tecnología, mis temores, esperanzas y las sorpresas que me encuentro día con día.
09 febrero 2011
01 febrero 2011
Art Project
Cada museo abrió algunas de sus obras para esta iniciativa, la cual te permite visualizarlos de dos formas diferentes:
Street View: En donde puedes conocer las salas, los pasillos y la arquitectura del lugar como valor agregado.
Gigapixel Image: Las obras se presentan en un formato que te permite dar altos niveles de zoom en donde se pueden ver las pinceladas y los detalles más ocultos de la pintura.
No cabe duda que suena muy tentadora la oferta; sin embargo, esto no es nada nuevo, el Museo Thyssen ya contaba con algo de este estilo desde hace algunos años, aunque no con tanta infraestructura ni tan alta resolución -debo confesar que fui fan durante algún tiempo-.
Ahora tendré que explorar con calma Art Project, le he dado un vistazo rápido al Reina Sofía para recordar viejos tiempos y me topé que no se encuentran todas las obras que quisiera y muchas no me son de interés. Entre las ausentes, la pieza clave del museo, El Guernica. Tampoco se puede visualizar la sala de Luis Buñuel; sin embargo, no quiero ser tan absoluta con esta nueva iniciativa y espero que, con el tiempo, se puedan sumar más obras y museos.
La buena noticia es que hay muchísimas obras muy buenas y tenemos la opción que crear una colección de arte y guardar nuestras favoritas.
Como todo en esta vida, tiene sus ventajas y desventajas; definitivamente tiene un gran valor social el poder acercar a los simples mortales obras que sólo nos sería posible conocer por los libros, mientras no tengamos los medios para viajar a Europa. Por otro lado, siento que se puede perder la experiencia de vivir la emoción de visitar el museo en vivo, ese lugar en donde además de estar colgadas miles de pinturas y tener muchas esculturas, se siente la vibra del artista, uno se puede perder y encontrar en una atmósfera de regocijo, reflexión, emoción y algo de sorpresa. Bueno, al menos esa sensación me da cuando entro a un museo, con ese olor tan particular, con esas salas sumidas en un silencio extraño que se rompe cuando llegan los guías del museo con sus grandes grupos, con sus estudiantes de arte haciendo anotaciones, turistas acelerados y uno que otro extraño -como yo- que va sólo por el placer de pasear y disfrutar una tarde entre los grandes.
Sé que estamos ante una generación nueva y puede ser que dentro de algunos -pocos- años, hablemos de Art Project como un sitio de referencia como Wikipedia, Google o Youtube ¡quién sabe!
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