19 enero 2011

Prefiero reír que llorar

Seguramente la expresión "para morirse de la risa" la han escuchado muchas veces, existe desde que yo tengo uso de razón y seguramente desde que mis abuelos eran niños.

Hoy descubrí que hay gente que, efectivamente, muere de risa, hay casos antiguos y en la época moderna, todos coinciden con que la persona estaba "atacada de la risa" cuando falleció. Obviamente esto tiene una explicación médica: ataque al corazón o algo por el estilo.

Esto lo descubrí después de ponerme a indagar un poco porqué dan los ataques de risa, la verdad no obtuve más información que esta, pero bueno, al menos descubrí que no soy la única a la que le ganan los nervios con carcajadas; tal como me sucedió ayer, que me ganaron los nervios y de repente, en medio de un acto solemne, estallé en sonoras carcajadas que contagiaron a algunos y molestaron a otros. Definitivamente la risa es un excelente catalizador, aunque a veces incomode.

Obviamente pedí una gran disculpa por mi imprudente acto y traté de contenerme, lo cual logré después de un par de intentos frustrados por la sonrisa congelada de un par de amigos. Honestamente nunca me imaginé que la situación fuera algo tan difícil de lidiar a nivel emocional. Finalmente, pude controlarme un poco, respirar profundo y seguir hablando "como si no pasara nada".

La vida no está para ser serios, entiendo que hay momentos en los que se debe de guardar la compostura, pero cuando la emoción gana sigo al pie de la letra la frase "soltar en una carcajada todo el aire y después respirar".

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