De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), más de mil niños han perdido la vida en esta lucha que estamos viviendo "contra el crimen organizado". Según el estudio Infancia y conflicto armado en México, se contabilizaron 994 muertes de menores entre diciembre 2006 y octubre 2010; de acuerdo con este reporte, se advierte un crecimiento de homicidios en contra de adolescentes entre 15 y 17 años.
No tenemos que remontarnos mucho, las muertes de jóvenes están a la vuelta de la esquina; al principio se trató de minimizar el impacto diciendo que pertenecían a organizaciones delictivas, luego sucedió lo de Juárez y el dolor de una madre que gritaba con todo su corazón que sus hijos no eran delincuentes; poco tiempo después, los niños de Nvo. Laredo, los asesinatos en los centros de rehabilitación,...
Historias hay muchas, los enfrentamientos se dan diariamente a todo lo largo y ancho del país; a veces sólo se trata de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado.
Me empiezo a cuestionar, ¿qué pasa con los que siguen vivos? ¿Qué pasa con los chicos de 15 a 17 años que ven que su mundo se ha vuelto gris y turbio? ¿Qué pasa con los niños que ya empiezan a jugar a armar comandos en las escuelas? Esas historias también abundan, las de los niños que juegan a pertener a X cártel y piden "cuota" en los jardínes de niños o primarias. El bullying siempre ha existido, pero ahora no sólo es eso, ahora se ponen nombre, apodo, bando. No sé si sea lo mismo que jugar a indios vs vaqueros en la versión mexicana del nuevo milenio, no sé si se trate de una moda, como tantas otras y pronto pase de largo.
Muchos niños no han muerto, pero sus vidas están ya destrozadas. Les quitaron su inocencia, sus juegos, sus espacios. Son hijos de personas del crimen organizado, son hijos de víctimas... son víctimas de sus circunstancias y de nuestra sociedad. Porque realmente me niego a pensar que un niño de 14 años que decide ser sicario lo hace con plena conciencia, ¿es así? ¿recuerdan qué pensaban ustedes a los 14? Si, en chicas, salidas, diversión, uno que otro cigarro y unos tragos clandestinos si se tenía mucha suerte. Ahora, los niños se encuentran a la vuelta de la esquina drogas y armas, un radio y un par de billetes sólo por vigilar. El reclutamiento de los halcones y sicarios jr es muy sencillo, dinero y poder las claves. ¿Qué han visto o vivido estos niños para aceptarlo? La promesa es simple, si ascienden en la escalera corporativa de la organización, pueden llegar a tener mucho más en poco tiempo.
Esto es sólo para "los niños pobres", los niños bien no ven esas cosas... pero, pobres de valores, porque si bien los niños ricos no necesitan trabajar para conseguir dinero, también están expuestos a las drogas y todo lo demás. ¿Cuántos casos conocen de gente "bien" que resultó no serlo tanto? Es una tristeza, esta muerte y este desorden se ha permeado en nuestra sociedad, se ha vuelto parte del día a día.
Escuché hace tiempo que existe un blog en vivo en donde se muestran las ejecuciones reales, me resultó muy sádico, obviamente nunca lo he buscado. Ahora me pregunto cuántos adolescentes no habrán entrado por morbo o por curiosidad, ¿cuántos niños han visto esa página u otras similares? ¿Cuántos niños no han visto eso pero de igual forma son adictos a la violencia? ¿Cuántos adultos somos adictos a la violencia? Todo eso se transmite, al igual que el gusto por determinado deporte y equipo.
No podemos decir "aquí no pasa nada" porque nuestro país se ha vuelto un campo de batalla abierto, lo mismo sucede en una carretera clandestina que en el centro de la ciudad. Los niños son muy receptivos, ven todo lo que ocurre, los reportes dicen que están deprimidos, angustiados, estresados. El famoso coco ha dejado de ser motivo de su preocupación, ahora tienen miedo de balazos y enfrentamientos. ¿Cómo podemos protegerlos de este estrés si todo el día, todos los días se habla de ello? ¿Cómo evitar que se permee en su mundo este mundo descompuesto? ¿Cómo protegerlos, si nosotros no sabemos cómo protegernos a nosotros mismos?
Es cierto, se han contabilizado más de 1,000 niños y adolescentes muertos en este período de guerra vs el crimen organizado, pero no dicen a cuántos se les ha destrozado su vida, se les ha quebrantado la esperanza y la inocencia. Esos daños son incalculables, eso sólo lo sabremos dentro de algunos años, cuando conozcamos a esos adultos que está formando nuestra sociedad el día de hoy.